El lunes tuve clases de 7 a 7. Si no les he dicho, tomo clases en el Tec de 7-10AM. A las 10 desayuné con Pao y me marché a las 11 a mi clase de piano (de ahí la entrada de los 4 pianos). A las 12:30 me dirigí al departamento para....algo. A las 2 fui a Aikido, a las 4 tuve Derecho Laboral y salí a las 7. Llegué medio cansado a mi casa, escribí dos entradas y dormí.
El martes, mmm, me vi con el buen Julián y, como no había pasado con él el descanso del viernes anterior, pasé ese con él. Mi clase de Expresión Verbal en el Ámbito Profesional estuvo aburrida como nunca. Me dió tanto sueño, ya estaba cabeceando, que cuando llegué al departamento dormí.....¡4 horas! Después de despertarme y sentirme culpable, comí e hice un poco de tarea. Desempaqué lo que traje de Comacondo, vi 30 Rock y ya.
(Jerry Seinfeld en 30 Rock)
Ahora, el miércoles me dí cuenta en mi clase de 10-13 que tenía 3 tareas para el jueves... y dada el interesante flujo que la maestra le da a esta, logré hacer dos. Una era en equipo, grrr, y la junté con mi equipo saliendo a la 1. Ahora viene:
Restaurante japonés, por fin
Me encontré con Víctor para ir a comer, y decidimos ir a este restaurante japonés que está muy cerca del Tec (sobre la lateral del Periférico). Yo había intentado ir a comer ahí ya dos veces:
- La primera fue cuando un amigo de Kendo se iba a ir un año a estudiar a Alemania, y estaba cerrado. Esa vez íbamos Paola, el amigo Diego, Claudio y yo.
- La segunda fue con Afshin y Claudio (tras Afshin ayudarle con algo de programación en Mac), y fue un fracaso porque también estaba cerrado.
Esta vez si estaba abierto. Comimos y platicamos a gusto hasta las 3:30. A esa hora partimos: yo a Aikido y Víctor a ayudarles a otros IMA con un programa de mecanismos.
Esa clase de Aikido estuvo bastante buena, vimos sólo movimientos básicos (irimi-paso; tenkan-giro sobre una pierne como eje; e irimi tenkan- paso y giro) con los principiantes, pero aplicándolas frente a golpes (tsukis). Fue interesante, pues nunca lo habíamos hecho. Pero después, el sensei nos pidió a las parejas que practicáramos con uno vendado de los ojos. El practicar de esta forma requirió confiar bastante en uno mismo como uke (el que ataca) y en tu nage (quien recibe el golpe y aplica una técnica), además de que uno sentía la técnica.
Lo mágico terminó al llegar a mi casa (ya la lluvia y el cielo gris eran bastante alegres) y hacer la última tarea: de un libro llamado la Quinta Disciplina (que está interesante-habla de ver todo como sistemas, si falla una parte falla todo- pero es bastante reiterativo), del cual habíamos leído ya 200 páginas, hacer una reseña. A mi me faltaba leer los apéndices, 20 páginas, y las leí. Entonces comencé, como a las 7, la reseña. A las 10 me di un descanso, cené y vi la tele, y a las 11 continué. A la 1:30 decidí dormirme. Continué a las 5:30 y terminé justo para llegar a mi clase de las 7. Deben saber que además de la reseña del dichoso libro había un exámen, y medio alcancé a estudiar en mi clase de Gestión. El exámen eran 50 preguntas, 10 de verdadero o falso, y las restantes eran relacionar cuarenta columnas.....
Digamos que pasé el exámen (¿ok?), y tenía que irme a terminar una tarea. Luego me fuí a mi clase de Violín. Esa clase estuvo bastante bien, logré tocar y leer, algo nuevo, al mismo tiempo. Fue emocionante el ya haber desarrollado esa capacidad de leer las partituras y tocar. La mastra me dejó unos ejercicios medio enfermos (tocar en una sola arcada 16 notas, por ejemplo).
Para estos momentos ya estaba funcionando en batería de reserva, llegué a casa de mi abuelita y creo que ella me vió cansado,porque me dijo que me fuera a acostar un rato. Me subí a ver la tele y me dormí como 10 minutos (cuando llegó Claudio me desperté). Comimos y aquí es donde mi día dió un giro imprevisto:
Odisea por un sueño
Yo planeaba regresar a mi casa como a las 4 y dormir un rato, después jugar algo de Wii. Sin embargo, como ya les dije, mi día no pudo ser lo que yo quisiera. Ah, resulta que David tenía cita con la ortodoncista y, dado que Claudio tenía cita con el doctor también, tuve que llevarlo yo.
Su cita era a las 5, en División del Norte (llegando a Eje 5). Así que haríamos como 45 minutos del departamento hacia el consultorio.
Decidí pasar antes rápidamente a Pericoapa. Esto es porque, para mi cumpleaños me regalaron dos veces el mismo juego. Así que fui a intentar cambiarlo por otro más. Busqué y busqué hasta que, 20 minutos después, encontré un lugar donde me podían cambiar mi juego por otro que yo quería. Llegué al departamento, deje mi violín, el juego y subimos al coche.
Llegar fue fácil, sólo me fui derecho por División del Norte y me salí a la izquierda en una tienda de mármol, y luego a la derecha, para por fin llegar al consultorio. Busqué donde estacionarme en la calle, pero por la hora, todo estaba ocupado. Me metí al estacionamiento de un Superama y esperé a que David saliera. Salió una hora después, y aquí comenzaron las complicaciones.
Nos perdimos, increíblemente lejos, durante una hora entera. No sé si esos sean rumbos que conozcan, pero les digo que, en diferentes momentos, vi anuncios para el mirador de la Torre Latinoamericana, la Villa, y el Centro Histórico. Usé Ejes por los que nunca había pasado. Como muchas cosas, decidí tomar esto por el lado amable (el radio del coche servía, entonces eso aligeraba la carga), aunque David no ayudaba mucho (el ambiente era algo tenso). No sé como, pero llegué a Tlalpan. Tuve la opción de meterme directamente, o pasar por debajo y tomar el sentido contrario. ¿Y entonces? tomé el sentido equivocado. Yo buscaba edificios conocidos o uno de los hoteles que está por casa de José. Al no verlos, y ver otro alentador señalamiento que me llevaba al Centro Histórico, decidí meterme en una calle a la derecha para regresarme de alguna forma. Una taxista nos dijo cómo llegar a División del Norte, en dirección a la Alberca Olímpica. Ya era de noche y, cuando llegué a División del Norte, no me di cuenta a tiempo y me pasé una calle. Sabiendo que estaba muy cerca de tomar camino para por fin llegar a mi casa a descansar, rápidamente dí vuelta en dos calles para salir nuevamente a (diría el espectacular de Sol) "la vía rápida". Nuevamente, tomé el sentido opuesto. Como aquí habían tiendas de mármol, y demás similares que estaban cercanas al consultorio de la dentista, me dije a mi mismo "¡Ya! por fin vamos en camino". Al ver la torre de Mexicana y el World Trade Center supe que no iba bien, así que di vuelta en 'u'. Así, tras estar perdidos una hora, íbamos ya en camino. Casi otra hora después llegamos al departamento. Cabe destacar que David jamás me dió las gracias (...).
Así que, ya en mi cuarto a las 8:30, decidí que esperaría a las 10 para dormir de corrido hasta las 7 del viernes. No me importó si a Claudio o a David les parecía bien, y jugué Super Mario Galaxy en el Wii. Después de conseguir 4 estrellas y jugar una hora y cuarto, cené viendo South Park y, a las 10:30, dormí.

Y deben saber que dormí profundamente, descansé bastante y el día de hoy amanecí completamente renovado. Pero es importante tener en cuenta que las citas de Claudio y David con los doctores coinciden nuevamente dentro de dos semanas. ¿Qué pasará? Queda esperar a que llegue ese jueves y esperar a que David (teniendo ya dos años yendo quincenalmente a ese consultorio) me diga cómo regresar a División del Norte.
Ko=Tomar aire
(El yakimeshi que comí se parece a este)
Esa clase de Aikido estuvo bastante buena, vimos sólo movimientos básicos (irimi-paso; tenkan-giro sobre una pierne como eje; e irimi tenkan- paso y giro) con los principiantes, pero aplicándolas frente a golpes (tsukis). Fue interesante, pues nunca lo habíamos hecho. Pero después, el sensei nos pidió a las parejas que practicáramos con uno vendado de los ojos. El practicar de esta forma requirió confiar bastante en uno mismo como uke (el que ataca) y en tu nage (quien recibe el golpe y aplica una técnica), además de que uno sentía la técnica.
Lo mágico terminó al llegar a mi casa (ya la lluvia y el cielo gris eran bastante alegres) y hacer la última tarea: de un libro llamado la Quinta Disciplina (que está interesante-habla de ver todo como sistemas, si falla una parte falla todo- pero es bastante reiterativo), del cual habíamos leído ya 200 páginas, hacer una reseña. A mi me faltaba leer los apéndices, 20 páginas, y las leí. Entonces comencé, como a las 7, la reseña. A las 10 me di un descanso, cené y vi la tele, y a las 11 continué. A la 1:30 decidí dormirme. Continué a las 5:30 y terminé justo para llegar a mi clase de las 7. Deben saber que además de la reseña del dichoso libro había un exámen, y medio alcancé a estudiar en mi clase de Gestión. El exámen eran 50 preguntas, 10 de verdadero o falso, y las restantes eran relacionar cuarenta columnas.....
Digamos que pasé el exámen (¿ok?), y tenía que irme a terminar una tarea. Luego me fuí a mi clase de Violín. Esa clase estuvo bastante bien, logré tocar y leer, algo nuevo, al mismo tiempo. Fue emocionante el ya haber desarrollado esa capacidad de leer las partituras y tocar. La mastra me dejó unos ejercicios medio enfermos (tocar en una sola arcada 16 notas, por ejemplo).
Para estos momentos ya estaba funcionando en batería de reserva, llegué a casa de mi abuelita y creo que ella me vió cansado,porque me dijo que me fuera a acostar un rato. Me subí a ver la tele y me dormí como 10 minutos (cuando llegó Claudio me desperté). Comimos y aquí es donde mi día dió un giro imprevisto:
Odisea por un sueño
Yo planeaba regresar a mi casa como a las 4 y dormir un rato, después jugar algo de Wii. Sin embargo, como ya les dije, mi día no pudo ser lo que yo quisiera. Ah, resulta que David tenía cita con la ortodoncista y, dado que Claudio tenía cita con el doctor también, tuve que llevarlo yo.
Su cita era a las 5, en División del Norte (llegando a Eje 5). Así que haríamos como 45 minutos del departamento hacia el consultorio.
Decidí pasar antes rápidamente a Pericoapa. Esto es porque, para mi cumpleaños me regalaron dos veces el mismo juego. Así que fui a intentar cambiarlo por otro más. Busqué y busqué hasta que, 20 minutos después, encontré un lugar donde me podían cambiar mi juego por otro que yo quería. Llegué al departamento, deje mi violín, el juego y subimos al coche.
Llegar fue fácil, sólo me fui derecho por División del Norte y me salí a la izquierda en una tienda de mármol, y luego a la derecha, para por fin llegar al consultorio. Busqué donde estacionarme en la calle, pero por la hora, todo estaba ocupado. Me metí al estacionamiento de un Superama y esperé a que David saliera. Salió una hora después, y aquí comenzaron las complicaciones.
Nos perdimos, increíblemente lejos, durante una hora entera. No sé si esos sean rumbos que conozcan, pero les digo que, en diferentes momentos, vi anuncios para el mirador de la Torre Latinoamericana, la Villa, y el Centro Histórico. Usé Ejes por los que nunca había pasado. Como muchas cosas, decidí tomar esto por el lado amable (el radio del coche servía, entonces eso aligeraba la carga), aunque David no ayudaba mucho (el ambiente era algo tenso). No sé como, pero llegué a Tlalpan. Tuve la opción de meterme directamente, o pasar por debajo y tomar el sentido contrario. ¿Y entonces? tomé el sentido equivocado. Yo buscaba edificios conocidos o uno de los hoteles que está por casa de José. Al no verlos, y ver otro alentador señalamiento que me llevaba al Centro Histórico, decidí meterme en una calle a la derecha para regresarme de alguna forma. Una taxista nos dijo cómo llegar a División del Norte, en dirección a la Alberca Olímpica. Ya era de noche y, cuando llegué a División del Norte, no me di cuenta a tiempo y me pasé una calle. Sabiendo que estaba muy cerca de tomar camino para por fin llegar a mi casa a descansar, rápidamente dí vuelta en dos calles para salir nuevamente a (diría el espectacular de Sol) "la vía rápida". Nuevamente, tomé el sentido opuesto. Como aquí habían tiendas de mármol, y demás similares que estaban cercanas al consultorio de la dentista, me dije a mi mismo "¡Ya! por fin vamos en camino". Al ver la torre de Mexicana y el World Trade Center supe que no iba bien, así que di vuelta en 'u'. Así, tras estar perdidos una hora, íbamos ya en camino. Casi otra hora después llegamos al departamento. Cabe destacar que David jamás me dió las gracias (...).
Así que, ya en mi cuarto a las 8:30, decidí que esperaría a las 10 para dormir de corrido hasta las 7 del viernes. No me importó si a Claudio o a David les parecía bien, y jugué Super Mario Galaxy en el Wii. Después de conseguir 4 estrellas y jugar una hora y cuarto, cené viendo South Park y, a las 10:30, dormí.

Y deben saber que dormí profundamente, descansé bastante y el día de hoy amanecí completamente renovado. Pero es importante tener en cuenta que las citas de Claudio y David con los doctores coinciden nuevamente dentro de dos semanas. ¿Qué pasará? Queda esperar a que llegue ese jueves y esperar a que David (teniendo ya dos años yendo quincenalmente a ese consultorio) me diga cómo regresar a División del Norte.
Ko=Tomar aire


1 comentario:
Que te puedo decir, pequeño? asi pasa, uno planea las cosas y salen como uno no lo espera... al menos tuviste la oportunidad de demostrarle al mundo que eres paciente y que tienes un GPS integrado (cosa que yo no tengo)... conociste la ciudad y hast tiempo a los videojuegos tuviste!
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